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sábado, 4 de diciembre de 2010

Fueron heridos en Malvinas y el Gobierno les niega la pensión


Preocupadas por la falta de presupuesto, las Fuerzas Armadas no reconocen a los soldados veteranos de Malvinas las discapacidades físicas que las obligarían a pagarles una pensión especial. Apenas uno de cada cuatro ex conscriptos pasó por una junta médica que en la mayoría de los casos falló en contra a pesar de la opinión de médicos “civiles”. El caso del cordobés Guillermo Marini, herido en la batalla de Pradera de Ganso. Silencio en el Ejército y en el ministerio de Defensa.
Por Pedro Ylarri

Testigo. Guillermo Marini no tiene trabajo y sufre de graves secuelas por su paso por la guerra.
Argentinos e ingleses pelearon entre el 27 y el 29 de mayo de 1982 la batalla de Pradera del Ganso, una de las más crudas de la Guerra de Malvinas. En sólo 39 horas murieron 64 personas y otras 209 resultaron heridas, entre ellas Guillermo Marini, entonces conscripto de 19 años. Dos balazos le impactaron en una pierna, y un tercero le perforó un pulmón y una cruz de plata que llevaba colgada. La misma que ahora, 28 años después y con 49 años, muestra con orgullo, y mucha preocupación.

Marini tiene un triste récord nacional y una historia testigo de las penurias que sufren miles de ex combatientes: las Fuerzas Armadas que lo llevaron todavía con acné a las islas le negaron 17 veces su circunstancia de discapacitado a causa de la contienda. Guillermo sigue viviendo en Córdoba, ahora sin trabajo y con una escasa pensión graciable. Según el Ministerio de Salud, tiene una incapacidad en el orden de 80 por ciento, pero para el Ejército, los disparos y la vivencia traumática sólo lo afectaron en un 3 por ciento. “Uno por ciento por cada bala,” se ríe Marini durante una entrevista con PERFIL.

El Ejército lo ha dejado a la deriva. “Se trata de una cuestión de dinero, ya que las FF.AA. deben pagar de su presupuesto –el sueldo de cabo, unos 970 pesos mensuales– a todos aquellos ex combatientes con más de 65 por ciento de incapacidad; pero en la práctica, sólo a los cuadros militares les reconocen ese porcentaje, al resto (los conscriptos) en general le reconocen por debajo para no pagarles”, explica a este diario Gustavo Pirich, otro conscripto ex combatiente, autor de Hojas de ruta, un libro sobre la lucha post guerra de los veteranos, con prólogo de Osvaldo Bayer.

El procedimiento, según la ley, es sencillo: el Estado –por medio de la Ley 23.109 y su reglamentación en 1988– está obligado a convocar a todos los que pelearon en la contienda y realizarles una Junta de Reconocimiento Médico para estudiar su estado, si es posible una sola vez para que no rememore los traumas de la guerra. Si su incapacidad supera el 65 por ciento recibe el beneficio. “Las fuerzas, para no pagar, exigen que sean sus médicos los que encabecen las juntas”, añade Pirich. El resultado “pocas veces se condice con lo que dicen los médicos ‘civiles’.”

El caso y la problemática llegó este año a la Defensoría del Pueblo de la Nación, que pidió informes a las FF.AA. para saber cuántos ex combatientes pasaron por una junta médica. Se llevó una sorpresa: sólo uno de cada cuatro ex combatientes pasó por una junta militar, y de las 3.500 que se hicieron, la gran mayoría concluyó que los ex conscriptos no tenían discapacidad suficiente para cobrar pensión. En cambio, de las 149 personas que pasaron por juntas civiles, a 125 les reconocieron más de 65 por ciento de discapacidad. Con los datos, la Defensoría prepara un reclamo sobre el tema. PERFIL consultó al Ejército y al Ministerio de Defensa, sin éxito.

Caso testigo. Debía ser visto por única vez, pero Marini tiene los papeles de 17 juntas médicas. La única civil a la que se presentó (a cargo del Ministerio de Salud) lo declaró discapacitado. Las 16 restantes, militares, negaron que tenga derecho a un beneficio adicional. Un día de 2007 pudo exponer su caso ante funcionarios del Ministerio de Defensa. “Siguieron negando lo que decían los médicos, y entonces me levanté de la silla y me saqué la remera; cuando vieron la cicatriz de 35 centímetros se dieron cuenta de la equivocación”, dice Marini. Al cierre de esta edición, 28 años después de la guerra, seguía siendo un “muchacho sano” para el Ejército.

Tras salir de Comodoro Rivadavia el 22 de abril de 1982 junto con otros 37 soldados de la tercera sección del Regimiento 8, Marini se enfrentó a los ingleses en cercanías a la pradera (Goose Green). Lograron tomar la plaza, pero la infantería británica con apoyo de la artillería logró recuperarla. Antes habían dado muerte el teniente coronel Herbert Jones, jefe de los paracaidistas ingleses, el militar británico de mayor rango que murió en terreno malvinense. Allí fue enterrado con honores.

Un galpón en el puerto de Darwin los mantuvo prisioneros y varias semanas más pasó en el frío del Atlántico dentro de un buque británico hasta la rendición final. Cuando regresó a Córdoba ya no pudo concentrarse para continuar sus estudios. Hoy sigue con el secundario incompleto.

Cuando volvió de las Islas, Marini fue atendido en el Hospital Militar. “En el Tercer Cuerpo me dijeron que tenía que hacer los trámites por incapacidad o discapacidad”, pero su experiencia no fue la mejor cuando se convocó a su primera junta médica: “Me vio una sola persona que me dio un martillazo en la pierna y me comenzó a apretar tan fuerte que le pedí que no lo hiciera más… me siguió apretando y me enojé”. El resultado fue “ninguna incapacidad”. Hoy cuenta que estaba tan furioso que no volvió para quejarse.

Empezó los trámites para un seguro de salud y una pensión adicional cuando el estado de su pierna comenzó a complicarse. Una psicóloga le dijo primero que sus problemas “eran familiares” y así sucesivamente fueron pasando las juntas. La única civil que lo vio le otorgó 80 por ciento de discapacidad, “pero el Ejército no la reconoce y sus médicos dicen otra cosa”. Su “negociación” incluyó reuniones en el Ministerio de Defensa –una de ellas incluyó una virtual toma del edificio de Paseo Colón– y en la Defensoría, enojos, pataleos y un abogado. “Con todo eso por ahí sale pronto el beneficio, pero no hay derecho…”, finalizó.

Las juntas dejan sin dormir a los ex combatientes, más cuando muchos superan las cinco décadas. Recuerdan casos dramáticos, como el de Gustavo Dominichelli, rechazado una y otra vez en las juntas militares. “Le decían que estaba bien, que ‘era de fierro’, que no tenía secuelas, aunque le hacían seguir un tratamiento… un día, después de salir de allí, llegó a su casa, saludó a su familia y se pegó un tiro”, se lamenta Gustavo Pirich, y termina: “Lo único que queremos en un seguro integral de salud”.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Concejales anularon el nombre de un monumento a la gesta de Malvinas para ponerle “Néstor Kirchner”



05/11 – 12:00 – Los Concejales de Caleta Olivia aprobaron en sesión del día martes, renombrar a la avenida costanera, llamada “Mártires del Crucero General Belgrano”, donde se levanta un monumento a la gesta de Malvinas, como “Avenida Presidente Néstor Carlos Kirchner”. Malestar entre los vecinos y protesta de los ex combatientes que acusan a los ediles de mancillar la memoria de quienes murieron ofreciendo su vida a la patria.

Tal como lo refirió un vecino de Río Gallegos, ayer cuando lo consultamos sobre esta fiebre de los Concejales de Río Gallegos y diputados del FPVS por darle el nombre del ex presidente a cualquier cosa, en Caleta Olivia se puso en marcha el “Nestórmetro”, algo así como una maquinaria de puja entre los políticos en distintas localidades y en toda la provincia, para ver quién arrima más y mejores propuestas para bautizar (o rebautizar) con el nombre de Néstor Kirchner una calle, un gimnasio, una avenida, una obra, etc.

En este caso, en Caleta Olivia, los Concejales no quisieron estar ausentes y decidieron el día martes pasado bajar el nombre que hasta este momento tenía la avenida costanera, que aludía al monumento que hay allí construido en honor a la gesta de Malvinas y de un plumazo de llamarse “Avenida de los Mártires del Crucero General Belgrano”, pasó a llamarse “Avenida Presidente Néstor Carlos Kirchner”.

El Proyecto entró fuera de horario en el HCD, pero a pedido de la edil Ana María Pizuto (que entró al legislativo como integrante del ARI y ahora conforma un bloque del PJ, denominado “Eva Perón”, junto a Iris López (FPVS), igualmente se trató sobre tablas y fue aprobado por mayoría con el voto afirmativo de los Concejales Osvaldo Cabrera, Iris López y Ana María Pizuto, la abstención de Lucila Rementerías (PJ) y el voto negativo del Concejal Facundo Prades (UCR).

Prades, había mocionado que al menos se respetara el nombre de “Avenida de los Mártires del Crucero Gral Belgrano”, desde la calle principal hasta llegar al monumento a los ex combatientes y que a partir de allí se renombrara como Néstor Carlos Kirchner, pero la iniciativa no prosperó.

No pocos habitantes de la ciudad norteña pusieron el grito en el cielo y nuestras casillas de correo se abarrotaron de mails con algunas ideas poco reproducibles, de adónde se pueden ir los Concejales. Improperios de todo tipo y un desacuerdo generalizado por la decisión de llevar al máximo la obsecuencia partidaria, hizo que tomáramos contacto con algunos de esos vecinos que se mostraron ofendidos y muy disgustados con el Concejo Deliberante, que al igual que en Río Gallegos, tomó la decisión de renombrar una arteria de la ciudad, sin escuchar ni atender el reclamo de quienes viven allí.

“Esa es la calle en que vive el senador “Tito” Fernández, asique es posible que quiera vivir a los pies de Kirchner como lo ha hecho todos estos años, pero a nosotros nadie nos dijo ni nos preguntó nada”, señaló el propietario de una sandwichería.

Sin embargo, la mayor controversia se centra en el hecho de que precisamente la denominación de la avenida proviene del monumento que lo erigió el artista Kunfi Quirós en homenaje a los soldados argentinos muertos en el hundimiento del Crucero General Belgrano y las asociaciones de ex combatientes de Malvinas han dejado trascender su desacuerdo y el rechazo a esta iniciativa inconsulta que tomaron los ediles “Este es uno de los pocos monumentos que hay por los familiares y compañeros caídos en el 82, el otro de importancia está en Río Gallegos, cerca del cementerio de esa ciudad y justamente aquí donde la guerra se hizo sentir con mayor presencia y la vivimos en toda su intensidad, éstos (los concejales) vienen a mansillar el nombre de nuestros compañeros para dar muestra de que siguen siendo chupamedias a pesar de que Kirchner murió”, señaló Pedro Pablo Torres, familiar de un ex combatiente fallecido en la guerra del Atlántico Sur.

Otro de los hechos que ha enfurecido a vecinos de Caleta es que para justificar el cambio de denominación de la avenida, el Intendente Fernando Cotillo llegó a decir públicamente que el ex presidente Kirchner le pidió a él personalmente, que si algún día moría, le pusiera su nombre a la costanera. “Esa es una mentira insostenible y Cotillo no tiene como probar que eso fue así. Es un argumento estúpido e infantil que no se lo cree nadie. Sería más honroso que diga que lo cambia porque se le antoja y no que le eche las culpas al muerto, sabiendo que no lo puede desmentir”, señaló Torres quien agregó “Kirchner nunca podría haberle dicho eso a Cotillo porque él fue precisamente el que más voluntad puso para que se hicieran los monumentos en homenaje a los muertos en Malvinas y estoy seguro que esto que hacen hoy no lo habría aceptado”, dijo tras aclarar que no es kirchnerista pero reconoció que el ex presidente fue un impulsor de este tipo de homenaje a la gesta malvinense.

Hasta el momento ninguna Fuerza, especialmente Marina y prefectura Naval Argentina, han salido a dar su opinión sobre la Ordenanza aprobada el día martes. Indudablemente para los hombres de armas es muy difícil aceptar que se bastardee la memoria de tantos cientos de chicos argentinos muertos en el Atlántico, durante el conflicto bélico del 82; pero se especula que ningún jefe de las Fuerzas emitirá opinión debido a la respuesta política que podrían tener desde el gobierno. (Agencia OPI Santa Cruz)

Pelicula "Locos de la Bandera "